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sábado, 29 de agosto de 2009

pequeñas historias (el parque)

Por alguna razón tengo la falta de confianza de creer en alguien, por mas que he intentado en creer en las personas me cuesta mucho entenderlas, tanto así hasta convertirse la soledad en mi mejor aliado, la noche en una gran amiga.
Bueno como les comentaba en mi historia seguía yendo al mismo lugar que siempre, siempre a la misma hora y siempre veía a la misma persona, la verdad sentía como si tuviéramos una cita muy seguido, como si acordáramos vernos ahí. La verdad que pensaba en cosas malas si no podía ir, era como encontrar un momento de calma que necesitaba.
Cada vez que asistía observaba todo lo que era esa persona, y trataba de aprenderme cada pequeño detalle de lo que era, desde arriba hasta abajo, pero debo decir que como permanecía como fantasma invisible, no podía alcanzar a verlo correctamente, así que un buen día , me dije que era hora de que hiciera otra movida, bueno en realidad no era como si me fuera a acercarme, creo que eso jamás lo llegue a pensar, lo único que hice fue pasarme al otro lado, casi enfrente de el, ahora deseaba ver otra parte de su rostro. Muy cuidadosamente lo mire de arriba abajo como era mi costumbre y como siempre me asombre de lo que veía, no había momento en que no me gustara estar ahí, todo iba tan bien cuando me detuve a observar lo que hacía, bueno la verdad que siempre sostiene un libro y lo lee y lo lee y no se detiene hasta más tarde, pero cuando más lo observaba más me daba cuenta de que el libro era algo para esconder la verdad, sus ojos no parecían estar mirando las letras, más bien eran como dos ojos grises que solo miraban al infinito, perdidos , opacos, sin brillo, como si quieran expresar más cosas sin poder hacerlo, jamás había notado lo triste que se veían, jamás me había detenido tanto en esa parte, como casi siempre la cubría leyendo jamás pensé en encontrarme con algo así.
Trate de comparar el brillo de otros ojos con los esa persona pero la verdad que eran totalmente diferentes, eran tristes, muy tristes. De alguna forma eso me hizo sentir que debía estar ahí mas y mucho más tiempo, no sabía el por qué, pero quería estar ahí, definitivamente sabia que debía seguir ahí. Ahora sus ojos eran el centro de mi atención porque por diferentes que fueran los días el tenía esa misma expresión, algunas veces sonreiá con alguna cosa pero solo su boca se movía , mientras que todo lo demás permanecía igual. En una ocasión casi de un día ordinario , comenzó a llover, la verdad era muy pronto para que se fuera y como de la nada cerro el libro, no sabía qué hacer , pensé en que partiría pero no fue así cerró sus ojos y alzo la mirada al cielo, casi como para encontrarse algo, y de la nada volteo su mirada al frente y fue ahí cuando pude ver lo verdaderamente hermosos que eran sus ojos pero además me di cuenta que había algo familiar, la forma en la que miraba, la forma en cómo trataba de mirar mas allá de lo que había. Cuando llegue a casa me observe un momento por el espejo y me di cuenta que esa mirada era igual a la mía , no tenía una razón de cómo explicarlo y jamás lo intente, pero era diferente a la de los demás , trate de sonreír pero no pude cambiar nada todo seguía igual y eso me hacía pensar demasiado.

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